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Jóvenes fabrican concentradores de oxígeno para pacientes COVID

Cada equipo logra abastecer hasta 9 personas en proceso de recuperación. También tienen capacidad para terapia intermedia

Fuente: Opinion

Jóvenes ingenieros bolivianos ponen “manos a la obra” para fabricar insumos y equipos que ayuden a paliar la crisis hospitalaria a causa de la COVID-19 en el país. En esta oportunidad, cuatro emprendedores, entre cochabambinos y cruceños, se unieron para diseñar y fabricar concentradores de oxígeno para atención hospitalaria y en postas sanitarias que atiendan personas en proceso de recuperación.

Alfaro Log Engineering (Cochabamba) y Comosur (Santa Cruz) son las empresas fundadas por Mauricio Alfaro, Maiber Aguilera, Abdiel Adriazola y Ronald Paredez, los autores de todo el proceso de fabricación de estos equipos, “motivados por la crisis y la peregrinación de las familias afectadas por el virus”, aseguran.

FUNCIONAMIENTO

El concentrador de oxígeno “captura aire” del ambiente, sin importan dónde se encuentre.

En el interior, el aire es filtrado para capturar el oxígeno y desechar el nitrógeno, además de otras impurezas que contiene. Este proceso lo realizan dos tanques que alternan el trabajo para “purgar” este elemento, ya que el aire tiene 21% de oxígeno y el otro 79% es nitrógeno.

“Es una tecnología básica, sin insumos químicos y no necesita más que electricidad. El consumo eléctrico, sin tomar en cuenta la compresión de aire, no llega a tener 100 o 200 watts de potencia, ya que se necesitan pequeñas válvulas para su funcionamiento”, explica Mauricio Alfaro.

“Entonces, tenemos un gas derivado del aire, pero con 96 o 98% de oxígeno (pureza). El resto del aire (nitrógeno) va a ser expulsado por otra salida, otra vez al medioambiente. No hay otro insumo más que el mismo aire”, agrega.

Una vez purificado, el oxígeno es depositado en un pequeño acumulador, desde el cual puede alimentar de forma directa a los pacientes que requieren oxígeno a través de la tubería utilizada en los centros hospitalarios y las mascarillas correspondientes.

CAPACIDAD

Alfaro indica que la capacidad del equipo es adaptable al consumo, requerimiento y estado de salud de los usuarios, pero que, en primera instancia, puede asistir hasta nueve pacientes en proceso de recuperación.

“La planta es para atender a nueve pacientes que consuman cinco litros por minuto es decir en recuperación COVID. Se puede administrar aumentando ‘el caudal’ a 10 litros por minuto, pero ya no sería para nueve, sino para cuatro personas que requieran unos 10 litros por minuto”, señaló, a tiempo de indicar que un paciente COVID consume de 10 a 17 litros por minuto. “El equipo no tiene ninguna limitante, puede usarse en terapia intermedia o en recuperación”.

“PLANTA SOCIAL”

Alfaro relata que en la Sociedad de Ingenieros de Bolivia (SIB) el equipo fue bautizado con el nombre de “planta social”, toda vez que su uso es de fácil adaptación para cualquier clínica o centro hospitalario, pues solo necesita una conexión eléctrica -que es de bajo consumo.

“También puede ser adaptado a las ambulancias, para que las mismas ya no tengan que depender de los botellones”, asegura.

Resalta que, en las primeras etapas de diseño, el equipo fue pensado para que no necesite mano de obra especializada o la contratación de profesionales para su instalación.

“Sobre todo cuando sea llevado a las comunidades alejadas o centros de salud que están realmente lejos de las ciudades, es para que lleven y solo conecten, para que puedan empezar a trabajar rápido y ayude a salvar vidas”, indica.

EMPRENDIMIENTO

Aunque prefiere no arriesgarse a decir que son los primeros y únicos fabricantes bolivianos de cocentradores de oxígeno de estas magnitudes, Alfaro asegura que no pudo encontrar otra empresa nacional que se dedique a la fabricación y venta de estos concentradores.

“Con esta capacidad, no hay equipos en el país. Hay muchos de los más pequeños a la venta, incluso para usar en casa, pero dejamos de fabricarlos porque hay muchos y más económicos en el mercado. Por eso optamos en hacer estos de mayor capacidad para usar en centros médicos y hospitalarios. Este es el concentrador de oxígeno más pequeño del país”, señala.

A PEDIDO

Debido al costo elevado que significa la fabricación de los concentradores de oxígeno, por el momento, se elaboran a pedido, con un tiempo récord de entrega de 20 días.

La mayor parte de los equipos que, actualmente, se encuentran en funcionamiento, están en Santa Cruz, Cochabamba y La Paz.

INICIATIVAS

Alfaro asegura que, en medio de la crisis sanitaria, todo el equipo de trabajo fue capaz de idear múltiples iniciativas con el fin de colaborara las familias afectadas y a los servicios de salud colapsado.

“La idea de los concentradores de oxígeno surgió de una parte de otro proyecto, con el que realizamos tratamiento de aguas residuales. En ese mismo equipo teníamos concentradores de oxígeno, entonces a partir de ello realizamos este equipo”, relata.

En alianza, ambas empresas lideradas por jóvenes ingenieros también realizaron uno de los primeros respiradores mecánicos en el país, además de fabricar bolsas plásticas para aislar cuerpos de personas fallecidas por COVID-19.

Alfaro Log Engineering y Comosur también cuentan con diversos proyectos ambientales, como el tratamiento de aguas residuales y la generación de energía eléctrica a partir de la hiperoxidación de basura.

El equipo cochabambino es graduado de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) y cuentan con estudios en ingeniería mecánica, electromecánica y mantenimiento de centrales eléctricas, entre otros.

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